<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="2.0">    <channel>        <title>epurotra</title>        <description><![CDATA[un poquito de epurotra]]></description>        <link>http://epurotra.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Fri, 04 Jul 2008 23:44:24 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>epurotra</title>            <link>http://epurotra.blogcindario.com/2008/07/00001-epurotra.html</link>            <description><![CDATA[<h2>Al enemigo, ni agua. </h2><h4>Con el sombrero verde puedo decir : ...&rdquo; en lugar que la gente pague por nuestro producto, nosotros le pagaremos para que se lo lleve&rdquo;. Con esto hemos provocado, pero la idea se transforma en: &ldquo;Daremos bonos que valen como dinero para las personas que compran cierta cantidad de producto y con esto comprar&aacute;n m&aacute;s&rdquo;. Es decir transformamos la idea provocadora en una l&oacute;gica que nos puede dar buenos resultados, de eso se trata. Normativo. El azul es fr&iacute;o, y es tambi&eacute;n el color del cielo, que esta por encima de todo. El sombrero azul se ocupa del control y la organizaci&oacute;n del proceso del pensamiento, es decir del uso de los dem&aacute;s sombreros. Como dicotom&iacute;a podemos decir que la creatividad es limitada por la normatividad, esto es por el control. Pensemos en una r&iacute;gida escuela militar en donde el oficial le dice al subalterno: &ldquo;&iexcl;Aqu&iacute; no se piensa, s&oacute;lo se cumplen las ordenes sin objeciones ni murmuraciones!&rdquo; .Con el sombrero azul dejamos de pensar en el tema, para pensar en el pensamiento necesario que permite sondear dicho tema. Es decir, con &eacute;ste sombrero decidimos cu&aacute;l de los otros cinco sombreros usar y nos indica cu&aacute;ndo cambiar de sombrero. Me valdr&eacute;, por lo pronto, de un primer ejemplo. En todos los tiempos se ha querido volver &ldquo;mejor&rdquo; al hombre; este prop&oacute;sito era lo que primordialmente se entend&iacute;a por moral. Mas he aqu&iacute; que este t&eacute;rmino implica tendencias diametralmente opuestas. Tanto domesticar la bestia humana como &ldquo;criar&rdquo; un determinado tipo humano ha sido considerado como &ldquo;mejoramiento&rdquo; del hombre; s&oacute;lo estos dos t&eacute;rminos zool&oacute;gicos expresan realidades; realidades, es verdad, de las que el &ldquo;mejorador&rdquo; t&iacute;pico, el sacerdote, no sabe nada, no quiere saber nada... Llamar a la domesticaci&oacute;n de un animal su &ldquo;mejoramiento&rdquo; suena casi a burla sangrienta. Quien sabe lo que ocurre en los circos de animales, desconf&iacute;a que en ellos sean &ldquo;mejoradas&rdquo; las bestias. Se las debilita, se reduce su peligrosidad, se las convierte por el efecto depresivo del miedo, por dolor, herida y hambre, en bestias morbosas. Pues dicen: lo mismo ocurre con el hombre domesticado, que el sacerdote ha &ldquo;mejorado&rdquo;. En la temprana Edad Media, en tiempos en que la Iglesia era en efecto primordialmente una especie de zool&oacute;gico amaestrado, se cazaban los ejemplares m&aacute;s hermosos de la &ldquo;bestia rubia&rdquo;; se &ldquo;mejoraba&rdquo;, por ejemplo, a los germanos de noble linaje. Pero tal germano &ldquo;mejorado&rdquo;, atra&iacute;do al convento, quedaba reducido a una caricatura de hombre, un ser trunco; convertido en un &ldquo;pecador&rdquo;, estaba metido en una jaula, recluido entre conceptos terribles... Helo aqu&iacute; postrado, enfermo, enclenque, fastidiado consigo mismo, lleno de odio a todo lo que seduce de la vida y de recelo hacia todo lo que era todav&iacute;a fuerte y feliz. En una palabra, un &ldquo;cristiano&rdquo;... Fisiol&oacute;gicamente hablando, en la lucha con la bestia, enfermarla puede ser el &uacute;nico medio de debilitarla. Bien entend&iacute;a el problema la Iglesia; echando a perder al hombre, lo debilitaba, pretendiendo &ldquo;mejorarlo&rdquo;... Consideremos el otro caso de la llamada moral, el de la &ldquo;cr&iacute;a&rdquo;; formaci&oacute;n de una determinada raza y tipo. El ejemplo m&aacute;s grandioso al respecto es la moral india, sancionada como religi&oacute;n por la &ldquo;Ley de Man&uacute;&rdquo;. Aqu&iacute; se propone' la tarea de formar simult&aacute;neamente nada menos que cuatro razas: una sacerdotal, otra guerrera, otra mercantil y campesina y, por &uacute;ltimo, una raza destinada a servir, los sudras. En este caso nos encontramos definitivamente entre domadores de fieras; un tipo humano cien veces m&aacute;s suave y cuerdo, se necesita para concebir siquiera el plan de tal formaci&oacute;n. Respira uno con alivio al pasar de la atm&oacute;sfera cristiana de hospital y c&aacute;rcel a este mundo m&aacute;s sano, m&aacute;s elevado y amplio. &iexcl;Cu&aacute;n pobre y maloliente aparece el &ldquo;Nuevo Testamento&rdquo; al lado de Man&uacute;! La Imitatio Christi es uno de esos libros que yo no puedo hojear sin experimentar una repulsi&oacute;n fisiol&oacute;gica; trasciende de ella un perfume femenino, para cuyo disfrute hay que ser franc&eacute;s o wagneriano... Su autor tiene una manera de hablar del amor que hasta las parisienses quedan intrigadas. Me dicen que ese jesuita m&aacute;s listo, A. Comte, que pretendi&oacute; conducir a sus franceses a Roma por el rodeo de la ciencia, se inspir&oacute; en este libro. Lo creo: &ldquo;la religi&oacute;n del coraz&oacute;n&rdquo;... G. Eliot: Esa gente se ha librado del Dios cristiano y cree ahora que debe profesar m&aacute;s que nunca la moral cristiana; he aqu&iacute; una consecuencia inglesa, que no vamos a reprochar a los mamarrachos morales a lo Eliot. En Inglaterra, por cualquier peque&ntilde;a emancipaci&oacute;n de la teolog&iacute;a, hay que rehabilitarse de una manera aterradora como fan&aacute;tico de la moral. Tal es en ese pa&iacute;s la multa que por esto se paga. Nosotros, en cambio, tenemos entendido que quien repudia el credo cristiano no tiene derecho a la moral cristiana. &Eacute;sta no es en absoluto una cosa sobrentendida; digan lo que digan los menos ingleses, hay que insistir en la verdad sobre este punto. El cristianismo es un sistema, una concepci&oacute;n global y total de las cosas. Desglosar de &eacute;l un concepto capital, la creencia en Dios, significa romper el todo, quedarse sin nada necesario. Descansa el cristianismo en el supuesto de que el hombre no sepa, no pueda saber, qu&eacute; es bueno y qu&eacute; es malo para &eacute;l; cree en Dios, el &uacute;nico que lo sabe. La moral cristiana es una orden; su origen es trascendente; se halla m&aacute;s all&aacute; de toda cr&iacute;tica, de todo derecho a la cr&iacute;tica; s&oacute;lo expresa la verdad si Dios es la verdad; est&aacute; inseparablemente ligada a la creencia en Dios. Si los ingleses creen efectivamente que saben por s&iacute; solos, por v&iacute;a de la &ldquo;intuici&oacute;n&rdquo;, qu&eacute; es bueno y qu&eacute; es malo; si, en consecuencia, creen que ya no tienen necesidad del cristianismo como garant&iacute;a de la moral, es por una mera consecuencia del imperio del juicio de valor cristiano y una expresi&oacute;n de lo s&oacute;lido y profundo que es este imperio, as&iacute; que se ha olvidado el origen de la moral inglesa y ya no se siente lo muy condicionado de su derecho a la existencia. Para el ingl&eacute;s, la moral a&uacute;n no constituye un problema... George Sand: He le&iacute;do las primeras Lettres d&rsquo;un voyageur: como todo lo que deriva de Rousseau, falsas, artificiosas, blandas, exageradas. Yo no soporto este abigarrado estilo de papel pintado, como tampoco la ambici&oacute;n plebeya de sentimientos generosos. Lo peor, por cierto, es y sigue siendo la coqueter&iacute;a femenina con virilidades, con modales de mozalbete petulante. &iexcl;Qu&eacute; fr&iacute;a ser&iacute;a, con todo, esa artista insoportable! Se daba ella cuerda como si fuese un reloj y a escribir... &iexcl;Fr&iacute;a, como Hugo, como Balzac, como todos los rom&aacute;nticos, en cuanto empu&ntilde;aban la pluma! Y con qu&eacute; aire de suficiencia se tumbar&iacute;a esa fecunda vaca plum&iacute;fera, que tuvo algo de alem&aacute;n en sentido fatal, igual que el propio Rousseau, su maestro, y aunque s&oacute;lo haya podido darse en tiempos en que declinaba el gusto franc&eacute;s! Sin embargo, Renan la venera... Moral para sic&oacute;logos. &iexcl;No practicar una sicolog&iacute;a reporteril! &iexcl;No observar nunca por el hecho de observar! Conduce esto a una &oacute;ptica falsa, a una perspectiva torcida, a una cosa forzada y exagerada. El experimentar como prurito de experimentar no sale bien. Quien experimenta no debe estar con los ojos fijos en s&iacute;, o si no, toda ojeada se convierte en &ldquo;aojadura&rdquo;. El sic&oacute;logo nato se cuida por instinto de ver para ver; lo mismo se aplica al pintor nato, quien no trabaja nunca &ldquo;del natural&rdquo;, sino que encomienda a su instinto, su c&aacute;mara oscura, la tarea de cribar y exprimir el &ldquo;caso&rdquo;, la &ldquo;Naturaleza&rdquo;, la &ldquo;experiencia&rdquo;... S&oacute;lo lo general, la conclusi&oacute;n, el resultado, entra en su conciencia; no sabe de esa arbitraria deducci&oacute;n de caso particular. Goethe no fue un acontecimiento alem&aacute;n, sino un acontecimiento europeo: una grandiosa tentativa de superar al siglo XVIII por el retorno a la Naturaleza, por la elevaci&oacute;n hacia la naturalidad del Renacimiento, una especie de autosuperaci&oacute;n de parte de este siglo. Llev&oacute; en s&iacute; los instintos m&aacute;s fuertes del mismo la sensibilidad emocionada, la idolatr&iacute;a de la Naturaleza, lo antihist&oacute;rico, lo idealista, lo antirrealista y revolucionario (lo &uacute;ltimo no es m&aacute;s que una forma de lo antirrealista). Se vali&oacute; de la historia, las ciencias naturales, la antig&uuml;edad y tambi&eacute;n de Spinoza, sobre todo de la actividad pr&aacute;ctica; se cerc&oacute; con horizontes cerrados; no se deslig&oacute; de la vida, sino que se situ&oacute; dentro de ella; no se arredr&oacute; y carg&oacute; con todo lo que pod&iacute;a, coloc&oacute; por encima de s&iacute; todo lo que pod&iacute;a, absorbi&oacute; todo lo que pod&iacute;a. Aspir&oacute; a la totalidad; combati&oacute; la separaci&oacute;n de la raz&oacute;n, la sensualidad, el sentimiento y la voluntad (predicada con la m&aacute;s repelente escol&aacute;stica por Kant, el ant&iacute;poda de Goethe) ; a fuerza de disciplina hizo de s&iacute; un todo; se plasm&oacute; a s&iacute; mismo... En plena &eacute;poca de corrientes antirrealistas, Goethe fue un realista convencido dec&iacute;a s&iacute; a todo lo que en este punto acusaba afinidad con &eacute;l; su experiencia m&aacute;s grande fue ese ens realissimum de nombre Napole&oacute;n. Concibi&oacute; Goethe a un hombre fuerte, muy culto, diestro en todas las actividades f&iacute;sicas, due&ntilde;o de s&iacute; mismo, reverente ante s&iacute; mismo, que tiene derecho a permitirse todo el volumen y riqueza de la naturalidad; que es lo suficientemente fuerte para disfrutar de libertad semejante; al hombre de la tolerancia, no por debilidad, sino por fuerza, porque sabe sacar provecho aun de aquello que significar&iacute;a la ruina del hombre com&uacute;n; al hombre para el que ya no hay nada prohibido, como no sea la debilidad, se llame vicio o virtud... Tal esp&iacute;ritu libertado se sit&uacute;a dentro de los cosmos con un fatalismo sereno y confiado, pose&iacute;do por la idea de que s&oacute;lo lo particular es ruin y malo y que en el Todo se redimen y Afirman todas las cosas; ya no niega... Mas tal fe es la m&aacute;s elevada) que pueda concebirse; la he bautizado con el nombre de Dionisos. Pudiera decirse que en cierto sentido el siglo XIX tambi&eacute;n ha aspirado a todo aquello a que aspir&oacute; Goethe como persona: a la universalidad en la comprensi&oacute;n, en la afirmaci&oacute;n; al estar abierto a todas las cosas; a un realismo audaz, y al respeto reverente por todo lo existente. &iquest;C&oacute;mo el resultado total no es, a pesar de ello, un Goethe, sino el caos, la lamentaci&oacute;n nihilista, un desconcierto extremo, un instinto del cansancio que en la pr&aacute;ctica impulsa constantemente a retornar al siglo XVIII (por ejemplo, como romanticismo sensiblero, como altruismo e hipersentimentalismo, como afeminaci&oacute;n en el gusto, como socialismo en la pol&iacute;tica). &iquest;No es el siglo xix, sobre todo en sus postrimer&iacute;as, mero siglo xviii robustecido, vulgarizado; esto es, un siglo de d&eacute;cadence? &iquest;De modo que Goethe ser&iacute;a para Alemania y para Europa apenas un incidente, un hermoso en vano? Pero a los grandes hombres se los entiende mal si se los enfoca bajo el &aacute;ngulo mezquino de la utilidad p&uacute;blica. Que no se sepa sacar provecho de ellos acaso sea propiedad esencial de la grandeza... Goethe es el &uacute;ltimo alem&aacute;n que me inspira veneraci&oacute;n; &eacute;l hubiera sentido tres cosas que yo siento; tambi&eacute;n estamos de acuerdo sobre la &ldquo;Cruz&rdquo;... Se me pregunta por qu&eacute; escribo en alem&aacute;n, toda vez que en ninguna parte me leen tan mal como en mi patria. Pero &iquest;qui&eacute;n sabe, en definitiva, si yo deseo ser le&iacute;do hoy d&iacute;a? Crear cosas en las que el tiempo trate de hincar el diente; aspirar en la forma, en la sustancia, a una peque&ntilde;a inmortalidad, nunca he sido bastante modesto para exigirme menos. El aforismo y la senten-cia (yo soy el primer alem&aacute;n que es maestro en este dominio) son las formas de la &ldquo;eternidad&rdquo;; ambiciono decir en diez frases lo que otro cualquiera dice en un libro, lo que otro cualquiera no dice en un libro... Para terminar, quiero decir algunas palabras sobre ese mundo al que he buscado accesos y al que he encontrado tal vez un acceso nuevo: el mundo antiguo. Tambi&eacute;n aqu&iacute; mi gusto, que es acaso lo contrario de un gusto transigente, est&aacute; lejos de decir s&iacute; abiertamente; en un plan general, no le agrada decir s&iacute;, le agrada m&aacute;s decir no, de preferencia no dice nada... Reza esto para culturas enteras, para los libros antiguos que cuentan en mi vida y los m&aacute;s famosos no figuran entre ellos. Mi sentido del estilo, del epigrama como estilo, se despert&oacute; casi instant&aacute;neamente al contacto con Salustio. No he olvidado el estupor de mi venerado maestro Corssen al tener que dar al peor alumno de su clase de lat&iacute;n la mejor nota; llegu&eacute; de golpe a la meta. Prieto, severo, con la m&aacute;xima cantidad de sustancia en el fondo y una fr&iacute;a malicia hacia la &ldquo;palabra sonora&rdquo;, tambi&eacute;n hacia el &ldquo;sentimiento sublime&rdquo;; en esto me adivin&eacute; a m&iacute; mismo. Se reconocer&aacute; en mis escritos, hasta en el Zaratustra, una ambici&oacute;n muy seria de estilo romano, del &ldquo;aereperennius&rdquo; en el estilo. Lo mismo me pas&oacute; al primer contacto con Horacio. Hasta el d&iacute;a presente ning&uacute;n poeta me ha deparado ese arrobo art&iacute;stico que me brindaron las odas horacianas. Lenguas hay en que no puede ni siquiera aspirarse a lo que aqu&iacute; est&aacute; alcanzado. Este mosaico de palabras, donde cada palabra, como sonido, lugar y concepto, se desborda irradiando hacia la derecha y la izquierda y por sobre el todo su fuerza; este minimum en volumen y n&uacute;mero de los signos; este maximum en energ&iacute;a de los signos as&iacute; logrado-todo esto es romano y, si se quiere darme cr&eacute;dito, aristocr&aacute;tica por excelencia. Frente a esto, toda la dem&aacute;s poes&iacute;a aparece como algo demasiado popular-como mera locuacidad l&iacute;rica...</h4><h3>Estar de chupa pan y moja. </h3><h4>Ya hemos visto m&aacute;s arriba que la producci&oacute;n capitalista, una vez instaurada, no se limita, en su desarrollo, a reproducir esta separaci&oacute;n, sino que la va ampliando en proporciones cada vez mayores, hasta convertirla en el r&eacute;gimen social imperante. Pero el problema presenta, adem&aacute;s, otro aspecto. Para que el capital pueda formarse y apoderarse de la producci&oacute;n, el comercio y, por tanto, la circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, necesitan alcanzar cierto grado de desarrollo, el cual supone, al mismo tiempo, un cierto grado de desarrollo de su producci&oacute;n, pues no se pueden lanzar a la circulaci&oacute;n, como mercanc&iacute;as, estos o aquellos art&iacute;culos a menos que se produzcan ya como tales mercanc&iacute;as, es decir, con destino a la venta. Y la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as no aparece como el car&aacute;cter normal, predominante, de la producci&oacute;n hasta que no se establece sobre la base de la producci&oacute;n capitalista. <a href="http://www.girlsbcn.net">Masajes er&oacute;ticos en Barcelona</a> Sobre el segundo punto. Es evidente que la parte del trabajo social y de los medios sociales de producci&oacute;n que ha de invertirse anualmente en producir o comprar oro, para reponer las monedas desgastadas, viene a mermar pro tanto en la misma medida el volumen de la producci&oacute;n social. Pero, en lo que se refiere al valor&ndash;dinero que funciona en parte como medio de circulaci&oacute;n y en parte como tesoro, &eacute;ste existe, como algo adquirido, al lado de la fuerza de trabajo, de los medios de producci&oacute;n producidos y de las fuentes naturales de la riqueza. No puede ser considerado como l&iacute;mite de &eacute;stos. Al convertirse en medios de producci&oacute;n, mediante el cambio con otros pueblos, podr&iacute;a aumentar la escala de la producci&oacute;n. Pero esto presupone que el dinero siga desempe&ntilde;ando igual que antes su papel de dinero universal. <a href="http://www.girlsbcn.es">Masajes er&oacute;ticos en BCN</a> Segunda: las funciones del capital primitivo de 900 libras y las del nuevo capital adicional de 300 libras, desembolsado al terminar el primer per&iacute;odo de trabajo de 9 semanas y con el que se inicia sin interrupci&oacute;n el segundo per&iacute;odo d&eacute; trabajo, al terminar el primero, se distinguen o pueden, al menos, distinguirse con toda claridad dentro del primer per&iacute;odo de rotaci&oacute;n, mientras que en el segundo se confunden ya las unas con las otras. <a href="http://www.girlsbcn.com.es">Masajes er&oacute;ticos </a>Por el contrario, si el tiempo de circulaci&oacute;n, y por tanto el per&iacute;odo de rotaci&oacute;n, se alarga, se har&aacute; necesario proceder al desembolso de capital adicional. Del bolsillo del propio capitalista, suponiendo que lo posea. Pero este capital se hallar&aacute; invertido en una forma cualquiera, como parte del mercado de dinero; para que sea disponible, deber&aacute; desprenderse de su forma antigua, por ejemplo, vendiendo acciones o retirando dep&oacute;sitos, con lo cual se ejercer&aacute; tambi&eacute;n una acci&oacute;n indirecta sobre el mercado de dinero. O bien deber&aacute; asumir aquella forma. En cuanto a la parte del capital adicional necesario para el pago de salarios, en condiciones normales deber&aacute; desembolsarse siempre como capital&ndash;dinero, para lo cual el capitalista X ejercer&aacute; tambi&eacute;n su parte de presi&oacute;n directa sobre el mercado de dinero. Con respecto a la parte que ha de invertirse en materiales de producci&oacute;n, esto s&oacute;lo es indispensable cuando el capitalista tenga que pagarlos al contado. Si puede obtenerlos a cr&eacute;dito, esto no ejercer&aacute; ninguna influencia directa sobre el mercado de dinero, ya que entonces el capital adicional se desembolsar&aacute; directamente como reserva de producci&oacute;n y no como capital&ndash;dinero en primera instancia. Cuando el que le abra cr&eacute;dito lance de nuevo directamente al mercado de dinero la letra aceptada por X, la haga descontar por un banco etc., esto influir&aacute; sobre el mercado de dinero directamente, de segunda mano. En cambio, s&iacute; utiliza esta letra, por ejemplo, para saldar una deuda de vencimiento posterior, este capital desembolsado adicionalmente no influir&aacute; de un modo directo ni indirecto en el mercado de dinero. <a href="http://www.girlsbarcelona.com">girlsbarcelona</a> Para el segundo per&iacute;odo de 5 semanas (y sucesivamente, para cada 5 semanas, durante el a&ntilde;o) deber&aacute;n tenerse en reserva, por tanto otras 500 libras esterlinas, lo mismo que para el primer per&iacute;odo. Por consiguiente, prescindiendo de las posibles facilidades de cr&eacute;dito, deber&aacute;n tenerse en reserva al empezar el a&ntilde;o 5,000 libras esterlinas como capital&ndash;dinero latente desembolsado, aunque esta suma s&oacute;lo vaya invirti&eacute;ndose realmente, transform&aacute;ndose en fuerza de trabajo, a lo largo del a&ntilde;o, en per&iacute;odos sucesivos. <a href="http://www.girlsmadrid.com">madrid Girls</a> La mercanc&iacute;a se convierte en capital&ndash;mercanc&iacute;as como modalidad funcional del valor del capital ya valorizado que brota directamente, del propio proceso de producci&oacute;n. Si la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as se efectuase sobre bases capitalistas en toda su extensi&oacute;n social, toda mercanc&iacute;a, lo mismo el hierro que los encajes de Bruselas, lo mismo el &aacute;cido sulf&uacute;rico que los cigarros, formar&iacute;a parte, por el solo hecho de serlo, de un gran capital&ndash;mercanc&iacute;as. El problema de saber qu&eacute; clases de cosas, dentro del ej&eacute;rcito de las mercanc&iacute;as, est&aacute;n llamadas, por su naturaleza, a ascender al rango de capital y cu&aacute;les otras condenadas a no salir de las filas de las mercanc&iacute;as rasas, es una de esas encantadoras torturas a que gusta de someterse la econom&iacute;a escol&aacute;stica. <a href="http://www.girlsvalencia.com">valencia scorts</a> La clase capitalista constituye, pues, el punto de partida &uacute;nico de la circulaci&oacute;n monetaria. Si necesita 400 libras esterlinas para pagar medios de producci&oacute;n y 100 para pagar fuerza de trabajo, lanza a la circulaci&oacute;n 500 libras. Pero la plusval&iacute;a contenida en el producto, suponiendo que su cuota sea de 100 por 100, es igual a un valor de 100 libras esterlinas, &iquest;C&oacute;mo puede retirar constantemente 600 libras, si no lanza a ella constantemente m&aacute;s de 500? De la nada no sale nada. La clase capitalista en su conjunto no puede retirar de la circulaci&oacute;n lo que no ha lanzado previamente a ella. <a href="http://www.girlsbcn.net/barcelona_escorts.htm">Gu&iacute;a de escorts en Barcelona</a> Este &uacute;ltimo pasaje le viene a nuestro Rodbertus como anillo al dedo. Tambi&eacute;n &eacute;l se aferra a las categor&iacute;as econ&oacute;micas anteriores. Y bautiza a la plusval&iacute;a con el nombre de una de sus modalidades transformadas, a la que, adem&aacute;s, da una gran vaguedad: la renta. El resultado de estas dos pifias es que reincida en la vieja jerga econ&oacute;mica, que no lleve adelante de un modo cr&iacute;tico su progreso respecto a Ricardo y que, en vez de eso, se deje inducir a hacer de su conato de teor&iacute;a, antes de que &eacute;sta se haya desprendido del cascar&oacute;n, la base de una utop&iacute;a, que, como siempre, llega tarde. El folleto de referencia se public&oacute; en 1821 y se adelanta ya plenamente a la "renta" rodbertiana de 1842. <a href="http://www.girlsbcn.net/espana/galicia.htm">Prostitutas de lujo en Galicia</a> En una ocasi&oacute;n, y de manera p&eacute;rfida, lleg&oacute; esta idea hasta la conciencia de Spinoza (para disgusto de sus int&eacute;rpretes, que se esfuerzan met&oacute;dicamente por entenderlo mal en este pasaje, por ejemplo, Kuno Fischer), cuando una tarde, acord&aacute;ndose qui&eacute;n sabe de qu&eacute; cosa que le raspaba, investi&shy;g&oacute; la cuesti&oacute;n de qu&eacute; hab&iacute;a subsistido en realidad, para &eacute;l mismo, del famoso morsus conscientiae [mordedura de la conciencia] &ndash;&ndash;&eacute;l, que hab&iacute;a puesto el bien y el mal entre las fantas&iacute;as humanas y hab&iacute;a defendido con furia el honor de su Dios &laquo;libre&raquo; contra aquellos blasfemos que afirmaban que Dios hace todo sub ratione boni [por raz&oacute;n del bien] (&laquo;pero esto significar&iacute;a someter a Dios al destino y ser&iacute;a en verdad el m&aacute;s grande de todos los absurdos&raquo<img style="border:0px;width:16px;height:16px;padding:0px;margin:0px;background:none;"  src="http://pics.miarroba.com/caretos/wink.gif" alt="Guiņo" title="Guiņo" />se. Para Spino&shy;za el mundo hab&iacute;a retornado de nuevo a aquella inocencia en que se encontraba antes de la invenci&oacute;n de la mala con&shy;ciencia: &iquest;en qu&eacute; se hab&iacute;a convertido ahora el morsus con concienciae? &laquo;En lo contrario del gaudium, se dijo final&shy;mente, &ndash;&ndash;en una tristeza acompa&ntilde;ada de la idea de una cosa pasada que ocurri&oacute; de modo contrario a todo lo esperado.&raquo; Eth. III propos. XVIII schol. I, II. Durante milenios los malhechores sorprendidos por la pena no han tenido, en lo que respecta a su &laquo;falta&raquo;, sentimientos distintos de los de Spinoza. &laquo;Algo ha salido inesperadamente mal aqu&iacute;&raquo;, y no: &laquo;Yo no deber&iacute;a haber hecho esto&raquo; &ndash;&ndash;, se somet&iacute;an a la pena como se somete uno a una enfermedad, o a una desgracia, o a la muerte, con aquel valiente fatalismo sin rebeli&oacute;n por el cual, por ejemplo, todav&iacute;a hoy los rusos nos aventajan a nosotros los occidentales en el tratamiento de la vida`. Cuando en aquella &eacute;poca aparec&iacute;a una cr&iacute;tica de la acci&oacute;n, tal cr&iacute;tica la ejerc&iacute;a la inteligencia: incuestionablemente de&shy;bemos buscar el aut&eacute;ntico efecto de la pena sobre todo en una intensificaci&oacute;n de la inteligencia, en un alargamiento de la memoria, en una voluntad de actuar en adelante de manera m&aacute;s cauta, m&aacute;s desconfiada, m&aacute;s secreta, en el co&shy;nocimiento de que, para muchas cosas, uno es, de una vez por todas, demasiado d&eacute;bil, en una especie de rectifica&shy;ci&oacute;n del modo de juzgarse a s&iacute; mismo. Lo que con la pena se puede lograr, en conjunto, tanto en el hombre como en el animal, es el aumento del temor, la intensificaci&oacute;n de la inteligencia, el dominio de las concupiscencias: y as&iacute; la pena domestica al hombre, pero no lo hace &laquo;mejor&raquo;, &ndash;&ndash; con mayor derecho ser&iacute;a l&iacute;cito afirmar incluso lo contrario. (&laquo;De los escarmentados nacen los avisados&raquo;59, afirma el pueblo: en la misma medida en que el escarmiento vuelve avisado, vuelve tambi&eacute;n malo. Por fortuna, tambi&eacute;n vuel&shy;ve, con frecuencia, bastante tonto.) <a href="http://www.girlsbcn.net/internacional/italiano.htm">Ragazze Spagna</a> En la agricultura se dan ambas cosas unidas. la mayor duraci&oacute;n del per&iacute;odo de trabajo y la gran diferencia entre el tiempo de tra&shy;bajo y el tiempo de producci&oacute;n. Hodgskin observa acertadamente a este prop&oacute;sito: &ldquo;La diferencia en cuanto al tiempo [aunque &eacute;l no distingue aqu&iacute; entre tiempo de trabajo y tiempo de producci&oacute;n] necesario para obtener los productos de la agricultura y el que se necesita en otras ramas de trabajo, constituye la causa principal de la gran inferioridad de los agricultores. Estos no pueden llevar sus mercanc&iacute;as al mercado antes de un a&ntilde;o. Durante todo este tiempo, necesitan del cr&eacute;dito del zapatero, del sastre, del herrero, del constructor de carros y de los dem&aacute;s productores cuyos productos nece&shy;sitan y que los terminan en unos cuantos d&iacute;as o en unas cuantas semanas. Debido a esta circunstancia natural y al incremento m&aacute;s r&aacute;pido de la riqueza en las otras ramas de trabajo, los terratenientes, a pesar de monopolizar la tierra de todo el reino y de haberse apropiado adem&aacute;s el monopolio de la legislaci&oacute;n, son incapaces de salvarse y salvar a sus servidores, los arrendatarios, del destino de ser las gentes menos independientes del pa&iacute;s.&rdquo; (Thomas Hodgskin. Popular Political Economy, Londres, 1827, p. 147, nota.) <a href="http://www.girlsbcn.net/sexshop.htm">mu&ntilde;ecas hinchables</a> El derecho a la estupidez. El trabajador cansado de lento respirar y aire bonach&oacute;n que , deja correr las cosas; esta figura t&iacute;pica que uno encuentra ahora, en esta &eacute;poca del trabajo (&iexcl;y del Reich!) en todas las capas de la sociedad, reivindica hoy d&iacute;a precisa&shy;mente el arte, incluido el libro, en particular el diario; j&uacute;zguese en cu&aacute;nto mayor grado la bella Naturaleza reivindica a Italia... El hombre del atardecer, con los &ldquo;impulsos fieros expirados&rdquo;, de que habla Fausto, tie&shy;ne necesidad del lugar de veraneo, de la playa de mar, de los ventisqueros, de Bayreuth... En tiempos as&iacute;, el arte tiene derecho a la locura pura, como una especie de vacaciones para el esp&iacute;ritu, el ingenio y el &aacute;nimo. As&iacute; lo entendi&oacute; Wagner. La locura pura re&shy;pone... <a href="http://www.anibcn.com">garganta profunda</a> Dada mi peculiar inclinaci&oacute;n a cavilar sobre ciertos proble&shy;mas, inclinaci&oacute;n que yo confieso a disgusto &ndash;&ndash;pues se refiere a la moral, a todo lo que hasta ahora se ha ensalzado en la tierra como moral&ndash;&ndash; y que en mi vida apareci&oacute; tan precoz, tan espont&aacute;nea, tan incontenible, tan en contradicci&oacute;n con mi ambiente, con mi edad, con los ejemplos recibidos, con mi procedencia, que casi tendr&iacute;a derecho a llamarla mi a priori, &ndash;&ndash; tanto mi curiosidad como mis sospechas tuvieron que detenerse tempranamente en la pregunta sobre qu&eacute; ori&shy;gen tienen propiamente nuestro bien y nuestro mal. De he&shy;cho, siendo yo un muchacho de trece a&ntilde;os me acosaba ya el problema del origen del mal: a &eacute;l le dediqu&eacute;, en una edad en que se tiene &laquo;el coraz&oacute;n dividido a partes iguales entre los juegos infantiles y Dios&raquo;3, mi primer juego literario de ni&ntilde;o, mi primer ejercicio de caligraf&iacute;a filos&oacute;fica &ndash;&ndash;y por lo que respecta a la &laquo;soluci&oacute;n&raquo; que entonces di al problema, otorgu&eacute; a Dios, como es justo, el honor e hice de &eacute;l el Padre del Mal4. &iquest;Es que me lo exig&iacute;a precisamente as&iacute; mi a priori? &iquest;aquel a priori nuevo, inmoral, o al menos inmoralista, y el &iexcl;ay! tan antikantiano, tan enigm&aacute;tico &laquo;imperativo categ&oacute;ri&shy;co&raquo; que en &eacute;l habla y al cual desde entonces he seguido pres&shy;tando o&iacute;dos cada vez m&aacute;s, y no s&oacute;lo o&iacute;dos?... Por fortuna aprend&iacute; pronto a separar el prejuicio teol&oacute;gico del prejuicio moral, y no busqu&eacute; ya el origen del mal por detr&aacute;s del mun&shy;do. Un poco de aleccionamiento hist&oacute;rico y filol&oacute;gico, y adem&aacute;s una innata capacidad selectiva en lo que respecta a las cuestiones psicol&oacute;gicas en general, transformaron pronto mi problema en este otro: &iquest;en qu&eacute; condiciones se invent&oacute; el hombre esos juicios de valor que son las pala&shy;bras bueno y malvado?, &iquest;y qu&eacute; valor tienen ellos mismos? &iquest;Han frenado o han estimulado hasta ahora el desarrollo humano? &iquest;Son un signo de indigencia, de empobreci&shy;miento, de degeneraci&oacute;n de la vida? &iquest;O, por el contrario, en ellos se manifiestan la plenitud, la fuerza, la voluntad de la vida, su valor, su confianza, su futuro? &ndash;&ndash; Dentro de m&iacute; encontr&eacute; y os&eacute; dar m&uacute;ltiples respuestas a tales preguntas, distingu&iacute; tiempos, pueblos, grados jer&aacute;rquicos de los indi&shy;viduos, especialic&eacute; mi problema, las respuestas se convir&shy;tieron en nuevas preguntas, investigaciones, suposiciones y verosimilitudes: hasta que acab&eacute; por poseer un pa&iacute;s pro&shy;pio, un terreno propio, todo un mundo reservado que cre&shy;c&iacute;a y florec&iacute;a, unos jardines secretos, si cabe la expresi&oacute;n, de los que a nadie le era l&iacute;cito barruntar nada... &iexcl;Oh, qu&eacute; fe&shy;lices somos nosotros los que conocemos, presuponiendo que sepamos callar durante suficiente tiempo!... <a href="http://www.bellezacordobesa.com">www.bellezacordobesa.com</a></h4><h3>Sembrar la duda. </h3><h4>As&iacute;, en I, D' es la forma transformada de M'; en II, la P final forma transformada de D (en I y II, esta transformaci&oacute;n se opera por medio de un simple fen&oacute;meno de la circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, por medio de un desplazamiento formal de la mercanc&iacute;a y el dinero) ; en III, M' es la forma transformada de P, del capital productivo. Pero aqu&iacute;, en III, hay que tener en cuenta dos cosas: primera, que la transformaci&oacute;n no afecta solamente a la forma funcional del ca&shy;pital, sino tambi&eacute;n a su volumen de valor; segunda, que esta transformaci&oacute;n no es simplemente el resultado de un mero desplazamiento formal producido en el proceso de circulaci&oacute;n, sino de una transfor&shy;maci&oacute;n efectiva experimentada por la forma de uso y el valor de las mercanc&iacute;as integrantes del capital productivo en el curso del proceso de producci&oacute;n. <a href="http://www.deliciasbcn.com">masajista barcelona</a> 3. Tercera fase: M'&ndash;D' <a href="http://www.erosbcn.com">Relax Barcelona</a> 1&ordm; Lo mismo que el capital fijo y el capital circulante necesario para su reproducci&oacute;n (la funci&oacute;n la olvida) y sostenimiento, el capital circulante de todo capitalista individual destinado a la producci&oacute;n de art&iacute;culos de consumo se halla totalmente excluido de la renta neta de este capitalista, la cual s&oacute;lo puede consistir en su ganancia. Por tanto, la parte de su producto&ndash;mercanc&iacute;a que repone su capital no puede descomponerse en los elementos integrantes del valor que forman la renta para &eacute;l. <a href="http://www.escortbarcelona.com.es">scort en barcelona</a> un preso <a href="http://www.girlsbcn.com">girlsbcn</a> Por tanto, los hombres no relacionan entre s&iacute; los productos de su trabajo como valores porque estos objetos les parezcan envoltu&shy;ras simplemente materiales de un trabajo humano igual. Es al rev&eacute;s. Al equiparar unos con otros en el cambio, como valores, sus diversos productos, lo que hacen es equiparar entre s&iacute; sus diversos trabajos, como modalidades de trabajo humano. No lo saben, pero lo hacen.30 Por tanto, el valor no lleva escrito en la frente lo que es. Lejos de ello, convierte a todos los productos del trabajo en jerogl&iacute;ficos sociales. Luego, vienen los hombres y se esfuerzan por descifrar el sentido de estos jerogl&iacute;ficos, por descubrir el secreto de su propio producto social, pues es evidente que el concebir los objetos &uacute;tiles como valores es obra social suya, ni m&aacute;s ni menos que el lenguaje. El descubrimiento cient&iacute;fico tard&iacute;o de que los productos del trabajo, considerados como valores, no son m&aacute;s que expresiones materiales del trabajo humano invertido en su producci&oacute;n, es un descubri&shy;miento que hace &eacute;poca en la historia del progreso humano, pero que no disipa ni mucho menos la sombra material que acompa&ntilde;a al car&aacute;cter social del trabajo. Y lo que s&oacute;lo tiene raz&oacute;n de ser en esta forma concreta de producci&oacute;n, en la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as, a saber: que el car&aacute;cter espec&iacute;ficamente social de los trabajos privados independientes los unos de los otros reside en lo que tienen de igual como modalidades que son de trabajo humano, revistiendo la forma del car&aacute;cter de valor de los productos del trabajo, sigue siendo para los esp&iacute;ritus cautivos en las redes de la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as, aun despu&eacute;s de hecho aquel descubrimiento, algo tan perenne y definitivo como la tesis de que la descomposici&oacute;n cien&shy;t&iacute;fica del aire en sus elementos deja intangible la forma del aire como forma f&iacute;sica material. <a href="http://www.girlsmarbella.com">girlsbcn</a> No podemos estudiar todav&iacute;a aqu&iacute; la revoluci&oacute;n que la gran industria provoca en la agricultura y en las condiciones sociales de sus agentes de producci&oacute;n. Por el momento, nos limitaremos a apuntar brevemente algunos de los resultados, que podemos dar ya por descontados. S&iacute; en la agricultura el empleo de la maquinaria est&aacute;, en gran parte, exento de los perjuicios f&iacute;sicos que infiere al obrero fabril,239 las m&aacute;quinas agr&iacute;colas act&uacute;an de un modo todav&iacute;a m&aacute;s intensivo y sin chocar, de rechazo, con la &ldquo;eliminaci&oacute;n&rdquo; de obreros. As&iacute;, por ejemplo, en los condados de Cambridge y Suffolk el &aacute;rea del suelo cultivado se ha extendido considerablemente du&shy;rante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, mientras que durante este mismo pe&shy;r&iacute;odo la poblaci&oacute;n rural disminuye, no s&oacute;lo en t&eacute;rminos relativos, sino tambi&eacute;n en t&eacute;rminos absolutos. En los EE.UU. de Am&eacute;rica, la maquinaria agr&iacute;cola se limita, por el momento, a sustituir vir&shy;tualmente a los obreros; es decir, permite al productor cultivar una superficie mayor, pero sin desalojar de un modo efectivo a los obre&shy;ros empleados. En Inglaterra y Gales, el n&uacute;mero de personas ocu&shy;padas en 1861 en la fabr&iacute;caci6n de m&aacute;quinas agr&iacute;colas era de 1,034; en cambio, la cifra de los obreros agr&iacute;colas que trabajaban en las m&aacute;quinas de vapor y de labor s&oacute;lo era de 1,205. <a href="http://www.raquelmimosa.com">escorts de lujo</a> Los t&eacute;rminos del problema no cambian cuando la reproducci&oacute;n simple es sustituida por la reproducci&oacute;n en escala ampliada, por la acumulaci&oacute;n. En la primera, el capitalista devora toda la plusval&iacute;a; en &eacute;sta, acredita sus virtudes civiles gastando s&oacute;lo una parte y convirtiendo el resto en dinero. La plusval&iacute;a es propiedad suya, sin que jam&aacute;s haya pertenecido a otro. Si la desembolsa para la producci&oacute;n, hace exactamente lo mismo que hizo el d&iacute;a en que pis&oacute; por primera vez el mercado; desembolsa sus propios fondos. El hecho de que estos fondos provengan ahora del trabajo no retribuido de sus obreros no altera para nada la sustancia de la cosa. Aunque con la plusval&iacute;a producida por el obrero A se da empleo al obrero B, no debe olvidarse: primero, que A produjo esta plusval&iacute;a sin que se le restase ni un c&eacute;ntimo del justo precio de su mercanc&iacute;a, y segundo que este negocio le tiene a B sin cuidado. Lo que B exige y tiene derecho a exigir es que el capitalista le abone el valor de su fuerza de trabajo. &ldquo;Ambos salen ganando; el obrero, porque se le abonan los frutos de su trabajo [debiera decir: con el trabajo no retribuido de otros obreros] antes de realizarlo [debiera decir: antes de que rinda su propio fruto); el patrono (le ma&icirc;tre), porque el trabajo de este obrero vale m&aacute;s que su salario [debiera decir: crea m&aacute;s valor que el de su salario]. (Sismondi, ob. c., p. 135.)</h4><p>&nbsp;</p><h4>La lucha entre el capitalista y el obrero asalariado se inicia al comenzar el capitalismo. Esta lucha se desarrolla a lo largo de todo el per&iacute;odo manufacturero.107 Sin embargo, el obrero no lucha contra el mismo instrumento de trabajo, es decir, contra la modalidad material de existencia del capital, hasta la introducci&oacute;n de la maquinaria. Se subleva contra esta forma concreta que revisten los medios de producci&oacute;n, como base material del r&eacute;gimen de producci&oacute;n capitalista. <a href="http://www.sexoanuncios.com.es">contactos valencia</a> 120 El car&aacute;cter del capital es id&eacute;ntico en todas partes, lo mismo bajo sus formas primitivas y rudimentarias que en sus manifestaciones m&aacute;s progresivas. En el C&oacute;digo que impon&iacute;a al territorio de Nuevo M&eacute;xico la influencia de los esclavistas, poco antes de que estallase la guerra de Secesi&oacute;n, se dice: el obrero, durante el tiempo que el capitalista ha comprado su fuerza de trabajo "es su dinero" (del capitalista) (The labourer is bis (the capitalist's) money). Es la misma idea que profesaban los patricios romanos. El dinero prestado por ellos a los plebeyos se convert&iacute;a, a trav&eacute;s de los v&iacute;veres comprados con &eacute;l, en carne y sangre del deudor. Por tanto, "esta carne y esta sangre" era "su dinero". De aqu&iacute; la shylockiana ley de las XII Tablas. La hip&oacute;tesis de Linguet, seg&uacute;n la cual los acreedores patricios organizaban de tarde en tarde, del otro lado del T&iacute;ber, banquetes de carne asada de deudor, hay que ponerla tan en tela de juicio como la hip&oacute;tesis de Daumer acerca de la &uacute;ltima cena de Cristo. <a href="http://www.sexoanuncios.com.es">sexoanuncios</a> Fue casi toda Europa la que, en el transcurso del siglo XVII, presenci&oacute; una serie de revueltas obreras contra el llamado "molino de cintas" (conocido tambi&eacute;n con los nombres de molino de cordones o silla de moler), m&aacute;quina destinada a tejer cintas y galones.108 A fines del primer tercio del siglo XVII pereci&oacute;, v&iacute;ctima de los excesos del populacho, una sierra de viento, instalada por un holand&eacute;s en las cercan&iacute;as de Londres. Todav&iacute;a a comienzos del siglo XVIII, les costaba trabajo a las m&aacute;quinas de aserrar movidas por agua vencer en Inglaterra la resistencia del pueblo, que el parlamento apoyaba. Cuando Everet construy&oacute; en 1758 la primera m&aacute;quina de esquilar movida por agua, &eacute;sta fue quemada por unos cuantos cientos de obreros, a quienes el invento ven&iacute;a a privar de trabajo. 50,000 hombres, que hasta entonces hab&iacute;an vivido de cardar lana, protestaron ante el parlamento contra los scribbling mills (85) y las m&aacute;quinas cardadoras. La destrucci&oacute;n en masa de m&aacute;quinas en los distritos manufactureros ingleses durante los primeros quince a&ntilde;os del siglo XIX, sobre todo a ra&iacute;z de la implantaci&oacute;n del telar a vapor, brind&oacute; bajo el nombre de movimiento luddita, un magn&iacute;fico pretexto al gobierno antijacobino de los Sidmouth, Castlereagh, etc., para proceder a las m&aacute;s reaccionar&iacute;as medidas de violencia. Hubo de pasar tiempo y acumularse experiencia antes de que el obrero supiese distinguir la maquinaria de su empleo capitalista, acostumbr&aacute;ndose por tanto a desviar sus ataques de los medios materiales de producci&oacute;n para dirigirlos contra su forma social de explotaci&oacute;n.109 <a href="http://www.bcnbox.com">servicios internet barcelona</a> En la primera forma, o sea: 20 varas de lienzo = 1 levita, el que estas dos mercanc&iacute;as sean susceptibles de cambiarse en una determinada proporci&oacute;n cuantitativa puede ser un hecho puramente casual. En la segunda forma se vislumbra ya, por el contrario, enseguida, la existencia de un fundamento sustancialmente distinto de la manifestaci&oacute;n casual y que la preside y determina. El valor del lienzo es siempre el mismo, ya se exprese en levitas, en caf&eacute;, en hierro, etc., es decir en innumerables mercanc&iacute;as distintas, pertene&shy;cientes a los m&aacute;s diversos poseedores. El car&aacute;cter casual de la relaci&oacute;n entre dos poseedores individuales de mercanc&iacute;as ha desaparecido. Ahora, es evidente que la magnitud de valor de la mercanc&iacute;a no se regula por el cambio, sino que, al rev&eacute;s, &eacute;ste se halla regulado por la magnitud de valor de la mercanc&iacute;a. <a href="http://www.grafsalas.com">artes graficas</a> Dunton: Elevados alquileres, de 4 a 5 libras esterlinas; salario semanal de los hombres, 10 chelines. Conf&iacute;an en reunir el dinero para la renta poniendo a toda la familia a tejer paja. Cuanto m&aacute;s elevados son los alquileres, mayor es tambi&eacute;n el n&uacute;mero de inquilinos que tienen que aglomerarse para poder pagarlos. Seis adultos hacinados en un solo dormitorio con 4 ni&ntilde;os pagan por esta pieza 3 libras y 10 chelines. La casa m&aacute;s barata de Dunton, que mide al exterior 15 pies de largo por 10 de ancho, est&aacute; alquilada por 3 libras esterlinas. De las 14 casas visitadas, s&oacute;lo una tenia dos dormitorios. Un poco apartada de la aldea, una casa cuyos habitantes hacen sus necesidades junto a las paredes; a 5 pulgadas de la puerta, los muros est&aacute;n carcomidos por abajo, por un proceso natural de putrefacci&oacute;n: por las noches, al cerrar, los inquilinos tapan ingeniosamente el boquete con unos cuantos ladrillos, pegados con tierra y hierba. Media ventana, con cristal y marco, hab&iacute;a desaparecido. Dentro, sin muebles, se hacinaban 3 personas adultas y 5 ni&ntilde;os. Y Dunton no desmerece en nada del resto de la Biggleswade Union. <a href="http://www.nightspain.com">guia ocio alicante</a> Comprar para vender, o dicho m&aacute;s exactamente, comprar para vender m&aacute;s caro, D &ndash; M &ndash; D&rsquo;, parece a primera vista como si s&oacute;lo fuese la f&oacute;rmula propia de una modalidad del capital, del capital mercantil. Pero no es as&iacute;: el capital industrial es tambi&eacute;n dinero que se convierte en mercanc&iacute;a, para convertirse nuevamente en m&aacute;s dinero, mediante la venta de aqu&eacute;lla. Los actos que puedan pro&shy;ducirse entre la compra y la venta, fuera de la &oacute;rbita de circulaci&oacute;n, no alteran en lo m&aacute;s m&iacute;nimo esta forma del proceso. Finalmente, en el capital dado a inter&eacute;s la circulaci&oacute;n D &ndash; M &ndash; D&rsquo; se pre&shy;senta bajo una forma concentrada, sin fase intermedia ni mediador, en estilo lapidario por decirlo as&iacute;, como D &ndash; D&rsquo;, o sea dinero, que es a la par m&aacute;s dinero, valor superior a su propio volumen. <a href="http://www.nightspain.com">restaurantes en espa&ntilde;a</a> Al decir que las mercanc&iacute;as, consideradas como valores, no son m&aacute;s que cristalizaciones de trabajo humano, nuestro an&aacute;lisis las reduce a la abstracci&oacute;n del valor, pero sin darles una forma de valor distinta a las formas naturales que revisten. La cosa cambia cuando se trata de la expresi&oacute;n de valor de una mercanc&iacute;a. Aqu&iacute;, es su propia relaci&oacute;n con otra mercanc&iacute;a lo que acusa su car&aacute;cter de valor. <a href="http://www.pisobcn.com">pisobcn.com</a> 57 El Dr. Letheby, m&eacute;dico en activo adscrito al Board of Health, declaraba, por aquel entonces:" El m&iacute;nimo de aire para un adulto debiera ser: en una alcoba 300 pies c&uacute;bicos y en una sala 500 pies". El Dr. Richardson, m&eacute;dico mayor de un hospital ingl&eacute;s: "Las costureras de todas clases, modistas, bordadoras y simples aprendizas, padecen de un triple mal: exceso de trabajo, falta de aire y escasez de alimentos o malas digestiones. En general, esta clase de trabajos cuadra mejor, desde luego, a las mujeres que a los hombres. Pero, la desdicha de esta industria, sobre todo en la capital, es el hallarse monopolizada por sus buenos 26 capitalistas que, vali&eacute;ndose de los resortes de poder extra&iacute;dos del capital (that spring from capital) estrujan econom&iacute;a del trabajo (force economy out of labour; quiere decir que ahorran desembolsos a costa de derrochar fuerza de trabajo). Su fuerza se hace sentir en los &aacute;mbitos de toda esta clase de trabajadoras. Tan pronto como una modista consigue reunir un pu&ntilde;ado de clientes, la competencia la obliga a matarse en casa trabajando, para no perderlos, y a echar sobre los hombros de sus oficiales, naturalmente, la misma carga excesiva. Si el negocio fracasa, o si no consigue establecerse por su cuenta, tiene que dirigirse forzosamente a un establecimiento, donde si el trabajo no es menor, encuentra, por lo menos un salario seguro. En estas condiciones, se convierte en una verdadera esclava, azotada por el oleaje de la sociedad, condenada a morirse de hambre, o poco menos, en un cuartucho estrecho y a trabajar 15, 16 y hasta 18 horas de las 24 que trae el d&iacute;a, en una atm&oacute;sfera casi irrespirable y con un alimento que, aun suponiendo que sea bueno, no puede digerir por falta de aire puro. De estas v&iacute;ctimas se nutre la tisis, que no es m&aacute;s que una enfermedad respiratoria. (Dr. Richardson; " Work and Overwork", en Social Science Review, 18 de julio de 1863.) </h4>]]></description>            <pubDate>Fri, 04 Jul 2008 23:43:59 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>